Descubre cómo suena realmente la Ciudad de México: el famoso “fierro viejo”, las chelas, los antojitos, los pasteles y expresiones como fresa. Vocabulario real y cultura mexicana explicada por una profesora nativa de español.
Hace poco tiempo tuve la oportunidad de pasar unos meses en la Ciudad de México y la experiencia no pudo ser más positiva. Fui sin ningún tipo de expectativa y, como sabía que iba a estar allí una temporada, no organicé nada de antemano: simplemente decidí descubrir la ciudad poco a poco, sin prisa y como si fuera una local más.
La primera cosa imposible de no notar, y totalmente característica, apareció durante mis largos paseos por las calles de CDMX. En concreto, en una calle de la Roma Norte, cuando escuché por primera vez esa voz aguda, inconfundible, que atraviesa mercados, avenidas, parques y barrios enteros:
“Se coooompran: colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que vendaaaaaan…”
Y allí estaba: una camioneta vieja y polvorienta avanzando lentamente mientras la voz seguía sonando desde un altavoz atado al techo.
Bienvenidos a Ciudad de México, un lugar donde el español se vive, se escucha, se huele y se saborea. Y donde, cada día, sin darte cuenta, aprendes palabras nuevas.
Una de ellas: fierro viejo.
Este anuncio es parte del paisaje sonoro mexicano. Lo escuché decenas de veces durante mi estancia.
¿Qué significa exactamente fierro viejo?
Fierro viejo = objetos metálicos que ya no sirven. La camioneta recoge electrodomésticos usados como colchones, lavadoras, estufas, microondas o refrigeradores (neveras). La gente los entrega y ellos los venden para reciclar o reparar.
Es un ejemplo perfecto de cómo el español mexicano tiene su propio ritmo, musicalidad y expresiones locales. Para mis estudiantes suele ser fascinante descubrir que dentro del mismo idioma existen realidades tan diferentes.

Una de las camionetas que recorre las calles de Ciudad de Mexico.
Chelas, micheladas y margaritas… ¡cheladas!
Pero a la Ciudad de México una se adapta rápido. Y nada mejor para adaptarse que una buena chela.
En México, chela = cerveza, y lo oyes por todas partes: “¿vamos por unas chelas?”, “¿quién trae las chelas?”, “hace calor, se antoja una chelita.”
La michelada
Es una institución mexicana: cerveza con limón, sal y, según el sitio, distintas salsas.
Hay mil variantes. Algunas deliciosas, otras… digamos… para gustos.
Las margaritas cheladas (o la margachela)
Una mezcla sorprendente: cerveza + margarita (o cerveza servida como margarita).
Las probé en Tacos La Chula junto a este comentario:
“Esto es muy chilango.” (Chilango = de/perteneciente a la Ciudad de México)
Y sí, lo era.

Margachelas en Tacos La Chula
La vida se come en la calle: antojitos para todos
Si algo me enamoró de CDMX fueron los antojitos, esa comida rápida, popular y deliciosa que encuentras en cada esquina.
Algunos imprescindibles:
Tacos al pastor (en Tacos la Chula)
Tamales (rojos, verdes o mis favoritos: los de Oaxaca)
Churros rellenos (o solo con azúcar y canela en El Moro)
Quesadillas… a veces sin queso (otro misterio lingüístico mexicano)
Y me encantaba escuchar expresiones como: “¿de qué los quiere?”, “con todo, ¿verdad?”, “¿le pongo salsita? pero pica…” y ¡vaya que si pica!

Preparación de los tacos al pastor, típicos de Ciudad de México.
Pastelerías por todas partes (y pasteles irresistibles)
Algo que no esperaba: la ciudad está llena de pastelerías y panaderías.
Hay de todo: tradicionales, modernas, gigantes, familiares.
Mis favoritos:
Pastel tres leches (mi perdición total)
Pastel imposible (flan + bizcocho en un mismo molde)
Conchas (pan dulce con cobertura crujiente)
Para estudiantes de español, este tipo de vocabulario es una delicia: comida, dulces, sabores y cultura en una sola palabra.

Pastel llamado “niño envuelto”
“Fresa” no es una fruta: es un estilo de vida
Uno de mis descubrimientos lingüísticos favoritos. En México, sobre todo en barrios como Condesa, Polanco o Santa Fe, escucharás mucho la palabra “fresa”. Pero no se refiere a la fruta. Fresa = pijo/a, persona de clase alta o presumida.
Ejemplos: “ese restaurante es muy fresa”, “hablan como fresas”, “ella es súper fresa.” En España diríamos pijo, niño bien… Pero fresa tiene su propio encanto. Y es un matiz cultural fascinante para quienes estudian el idioma.
Lo que aprendí del español en CDMX
Mi viaje a Ciudad de México no fue solo turismo. Fue un recordatorio de que el español:
Cambia,
Respira,
Se adapta,
Y refleja la identidad de cada lugar.
Aprendí que el idioma se vive en los mercados, en la gente que grita “fierro vieejo”, en una conversación con una chela bien fría o tomando unos tacos al pastor con tus amigas… las fresas. Y que enseñar español no es solo enseñar gramática: es enseñar cultura, sonidos, sabores y formas de vivir.
¿Te gustaría aprender más español real y cultural?
En mis clases trabajo precisamente eso: el español del día a día, el que se escucha en las calles de México, España y cualquier lugar hispanohablante. Si quieres mejorar tu español con historias, cultura y vocabulario auténtico, estaré encantada de acompañarte.



